Economía circular

Por Mónica Orlando y Belén Nasif Salum

UN NUEVO MODELO ECONÓMICO:

LA REVOLUCIÓN CIRCULAR

En los últimos diez años la problemática ambiental se posicionó entre los principales temas de la agenda política y económica mundial.

Actualmente se consumen más recursos de los que el planeta será capaz de reponer en el futuro. Además, la explotación excesiva de los recursos naturales, el cambio climático y la contaminación están generando consecuencias negativas irreversibles para el ecosistema.

Para modificar dicha situación, se requiere de medidas urgentes y de carácter global, que integren el aspecto económico, social y ambiental. A tal fin, el primer paso a seguir deberá ser implementar un nuevo modelo económico.

Desde la Revolución Industrial hasta nuestros días, el modelo más utilizado ha sido el de Economía Lineal que consiste en la extracción de recursos para la producción de los bienes y servicios con patrones desmedidos de consumo y acumulación de residuos. El principal ejemplo son los teléfonos celulares, los cuales se renuevan constantemente por los usuarios, generando una elevada cantidad de residuos con una tasa de reciclaje mínima.

Como respuesta al sistema lineal, se ha desarrollado un ecodiseño denominado Circular. Se basa en la preservación del valor de uso de los bienes y servicios por el mayor tiempo posible y en la demora o eliminación del consumo de nuevos recursos naturales, minimizando la generación de residuos. Se busca por lo tanto, que nada se desperdicie y que todo sea insumo-producto a la vez, a fin de que circulen en el mercado en forma permanente.

Para aplicar el modelo de Economía Circular será necesario implementar políticas públicas generando incentivos económicos, morales, regulatorios y sociales para aquellos que apliquen sistemas sustentables; educar a los ciudadanos para crear una verdadera conciencia ambiental; crear centros de atención al consumidor; fomentar alianzas y colaboración entre grupos de interés; establecer estándares técnicos e indicadores operativos, comerciales y legales a nivel nacional e internacional; y fijar metas específicas a corto, mediano y largo plazo.

Durante la presidencia de Argentina en el G20 (2018) se incluyó en la agenda de discusiones el desarrollo de la Economía Circular. Asimismo, Argentina forma parte del “International Resource Panel” (IRP), cuyo objetivo es ayudar a las naciones a utilizar los recursos naturales de manera más eficiente.

A nivel nacional, se han elaborado diversos proyectos de sustentabilidad para presentar en el Congreso y además se ha modificado la reglamentación del seguro por daño ambiental de incidencia colectiva exigido por la Ley General del Ambiente N° 25.675, a fin de garantizar el financiamiento de la recomposición del daño.

Para completar los esfuerzos que se vienen desarrollando, la Alianza de Acción para una Economía Verde (“PAGE” por sus siglas en inglés) ha iniciado sus actividades junto al Gobierno Argentino -a través del Ministerio de Producción y Trabajo y la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable- con el objetivo a largo plazo de implementar y adaptar las buenas prácticas existentes a nivel internacional (políticas, tecnológicas, fiscales, financieras) para fortalecer los fundamentos ecológicos de nuestra economía.

La conciencia ambiental que ha demostrado Argentina tanto en el plano nacional como internacional, ha sido destacada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), lo cual implica un gran avance de nuestro país frente a la posibilidad de un inminente ingreso a dicho organismo.

En conclusión, dependerá de todos los actores del mercado global, es decir Estados, Organismos Internacionales, productores y consumidores, demostrar una actitud responsable frente al ecosistema y lograr la implementación del método circular como alternativa superadora de las consecuencias negativas del sistema lineal.